Primera semana tras la vuelta

28 agosto 2020

Algunos altibajos pero poca chicha visible en realidad.

viernes, 28 de agosto de 2020

Hoy es el cumpleaños de Kayra, una de mis perras, y estoy contento porque es viernes y comienza el fin de semana. No debería sentirme así, o sí, ya no lo tengo nada claro. Pero tampoco puedo evitarlo.

Al final me han quedado dos servidores pendiente de parada y limpieza. El primero es el del ERP con odoo, al que tendría que haber cambiado el disco de sistema para instalar una versión moderna de Linux. No lo he hecho por la pereza que me da enfrentarme a cosas que no he aprendido. Y como las vacaciones en casa han sido mejores de lo que pensaba pues las ganas no vuelven.

El segundo es el servidor de copias, aquél con un error de disco desde hace unas semanas. Ya no es sólo abrir el equipo, es pedir presupuestos, buscar información porque no aparece nunca en las respuestas de los comerciales, comprarlo y dedicar parte de mi tiempo libre a trabajar para cambiarlo.

En otro orden de cosas tengo que ponerme en serio con la ley de protección de datos. Si no lo he hecho aún es porque me sigue pareciendo hipócrita aprender cómo ajustarse al reglamento por una lado y saltármelo por otro por falta de herramientas para gestionarlo. Por ejemplo.

Estos días ha habido poco uso del ERP con odoo porque ventas y compras han sido poquitas y aún así el rendimiento de este programa está por los suelos. He propuesto una reunión la semana próxima con el chico externo para ver si podemos ver de una vez qué ocurre. Sospecho que es cosa de la base de datos PostgreSQL, que no está bien configurada porque el sistema está bajo mínimos en CPU y memoria, los discos tranquilos y la actividad de red normalita. He puesto en marcha el programa collectd para ver si conseguimos datos con los que poder encontrar algo.

Tengo unos días para ponerme al día con los mecanismos estadísticos del servidor de bases de datos y no encontrarme de nuevas.

Y como broche final he vuelto a encontrarme con las limitaciones del correo de Google. Resulta que estamos recibiendo correos de un posible cliente extranjero a una dirección concreta llamada comercio@venexma.es que es un alias para el buzón de un compañero de vacaciones. El encargado de internacional (por decirlo de alguna manera) necesita acceder a esos correos directamente y, sobre todo, enviar con ese remitente. Thunderbid permite cambiar la identidad y Google se encarga de cambiarla sin decirte nada. Así todos contentos, ¿no? Pues no, porque estás guardando el mensaje en enviados como procedente de comercial y te encuentras con que ha llegado con tu otra dirección.

He eliminado el alias y creado un grupo para al menos recibir todos los mismo. Ni maldita gracia me hace el interfaz. Un montaje desproporcionado para un simple alias expandido a dos direcciones.

Veremos qué tal funciona estos días, cuando vuelvan los demás. Los que no siguen en el ERTE, claro.

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