Poniendo orden con Kanboard

Porque tras reflexionar sobre lo que escribí en la última entrada he tenido que centrarme en una herramienta concreta para empezar a moverme.

Kanboard es un gestor de proyectos un poco sobredimensionado para lo que pretendo pero es una aplicación web, sencilla de instalar y muy dócil. Una vez que aprendes un par de conceptos como los carriles y las columnas te apañas muy bien.

Lo primero, ya con esa herramienta en mente, ha sido reconocer qué pretendo, obtener una serie de temas y analizar sus características. Y me he encontrado con que existen asuntos (o proyectos en la jerga del programa) del siguiente tipo:

  • Asuntos generales: aquellos que están siempre presentes y que suelen tener tareas flotantes.
    • Copias de seguridad
    • Cumplimiento de la ley de protección de datos
    • Administración de sistemas
  • Asuntos puntuales: problemas que resolver con suficiente entidad como para tener proyecto propio.
    • Declaración anual del modelo 347
    • Traslado de servidor a nueva máquina
  • Proyectos: tareas independientes con un desarrollo más bien complejo:
    • Crear un filtro de correo para todo el dominio
    • Puesta en marcha de un wiki
    • Añadir miniaturas a un archivo documental
  • Errores y averías: suceden de improviso, cubren todos los aspectos del trabajo y necesitan una atención especial:
    • Fallo en la emisión de recibos
    • Espacio en disco insuficiente para copias
    • Una opción de un programa que ha desaparecido

Cada uno de los apartados anteriores tiene una estructura diferente, con pasos o etapas que pueden diferir mucho de las otras. Por ejemplo en los errores quiero tener las siguientes columnas/estado:

  • Detectado
  • En reparación
  • Esperando validación
  • Resuelto

Mientras que para los asuntos puntuales las etapas serán, con ayuda de subtareas, las siguientes:

  • Planteamiento
  • En desarrollo
  • Completado

Kanboard dispone del concepto de carriles que no son más que agrupaciones horizontales de procesos que comparten un tema.

Es más fácil entenderlo con una imagen. Y he aquí una más o menos real de una instalación anterior:

Muestra de un proyecto organizado con carriles en Kanboard

Aunque lo deseable es que el resto de los homínidos accedan al tablero, y puedan enriquecer la información, lo realista es reconocer que esa tarea es únicamente mía. Así que un primer objetivo sería estar al día de todas las interacciones del personal con el programador externo y reflejar la situación de los errores y proyectos lo más certeramente posible.

Para ello ya he creado un filtro de correo en la cuenta de Google Apps (o como leches se llame ahora) de manera que todos los mensajes que incluyan alguna de las direcciones de email del programador externo, todo el tráfico desde y hacia él, sea reenviado a mi persona. Este mecanismo está dentro de las opciones avanzadas de gmail en algo llamado normas del contenido. No será necesario entonces que se me incluya en los mensajes, algo cómodo pero un poquito inmoral, ¿ no ?

Es curiosa la sensación que tengo de estar haciendo algo malo con ésto.. Y más curioso aún es que si fuese un servicio bajo mi control absoluto, como otros que tengo, no me parecería tan mal y no movería una ceja por cambiarlo.

Después he instalado Kanboard en el servidor principal de aplicaciones web, lo he conectado a nuestro directorio LDAP, me he puesto como superadministrador de la muerte, y he definido los proyectos, su estructura y su distribución en carriles.

Ahora me toca hacerme visible para ellos y conseguir que el muchacho espabile y haga más transparente su proceso de desarrollo y cobro. Me va a costar lo mío porque la tendencia del homínido moderno es hacer lo menos posible.

Ah, y también debo recordar no hacerme demasiado visible, que no parezca que quiero protagonismo, sólo ayudar. Ya les vale.

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