Semana de Víctor y Laura en Agosto … (I)

… en la que hemos estado en algunos sitios sorprendentes y otros no tanto.

Lunes, 1 de Agosto

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Como ya es tradición, el primer día tuvimos que ir a mi trabajo, a detener algunas máquinas y desactivar copias y otros trabajos administrativos. Una vez visitadas todas las naves, los patios y las oficinas -incluyendo la sala de exposiciones ¡ cómo no !- nos marchamos a comer con los abuelos a la sierra de Madrid.

A la vuelta, y como puede verse en la imagen, hicimos un alto en un parque infantil con cosas tan extrañas como una serpiente gigante marina a la que Laura no se pudo resistir.

Acuario.png

Más tarde, en casa, creamos un mapa mental con los pasos necesarios para volver a tener en marcha el acuario y comenzamos con el primero. Al acabar Laura se encargó de marcar con un símbolo de stop los pasos realizados (una buena idea en la que yo no había caído).

Martes, 2 de Agosto

Tras un pequeño debate sobre la conveniencia o no de tomar una refrescante ducha (en la que ganó el sí por pura cuestión de masa muscular) nos fuimos a Madrid a conocer la estación »fantasma» de metro de Chamberí. Fue una visita corta pero muy instructiva, y a Laura le gustó especialmente el ver pasar los trenes sin detenerse en el andén.

Aproveché para contarle también como de muy joven, creo recordar que con diez u once años, saqueábamos las papeleras de billetes de metro que había en las estaciones para construir después gusanos, ranas y otras figuras con el cartón. La anécdota me trajo un pequeño disgusto más tarde, cuando Laura intentó lo mismo a la salida de la estación de Tribunal: ¿ si papá lo había hecho por qué ella no ? También tuve que emplearme a fondo en este tema.

laura-atacando-un-brownie.jpg Al salir del museo de la estación hicimos un alto para tomar un café y devorar un brownie con sirope de chocolate y nata. Pobrecilla.

Luego de un largo periplo por las calles de Madrid descubrimos sin ninguna gracia que el museo arqueológico estaba cerrado desde unos días atrás hasta fin de año. Por lo visto la reforma va a ser gigantesca pero nos llevamos una pequeña decepción.

Comimos con los otros abuelos un cocido del que aún estoy recuperándome.