He vuelto a Twitter …

twitter… después de seis años de parón y resulta que hasta tengo una cuenta que mola: @VictorMoral. No me acordaba de que me la tenían guardada.

Y si me he decidido a darle otra oportunidad a esta red de pequeños mensajes ha sido a raíz de escuchar el podcast de Dabo. En él siempre mencionan a los participantes del podcast -o a terceros involucrados en él- con su dirección de Twitter, así que estuve pensando un poco y me dije, ¿ no me estaré perdiendo algo ? ¿ Algo ? La leche, me lo estaba perdiendo todo. 

Y eso es lo malo de Twitter, que si no me basta con seguir casi un centenar de fuentes de noticias (feeds RSS), me encuentro con un alud de nuevas posibilidades. Tantas que tengo que frenarme. La infotoxicación es algo muy probable y luego me tengo que pasar una buena temporada en plan ermitaño. Tampoco es eso.

Por otro lado me gustaría producir más que consumir. Los retuiteos y demás mecanismos están bien para propagar información pero al final todo parece que procede de otro lado y no existe un origen. Claro que, bien pensado, no es fácil sintetizar en tan poco espacio una idea, y menos añadirle matices. Hay que estar entrenado y yo no soy precisamente habilidoso con las palabras. Tal vez consiga aportar algo que no sean meros anuncios, pero es que tampoco tengo claro si hay un propósito en Twitter. Me refiero a una finalidad para construir algo o, simplemente prima el factor tiempo y todo termina siendo efímero.

Ellos (los de Twiter) en la ayuda del sitio mencionan mucho la ventaja de enterarte de todo de manera inmediata; yo hasta ahora lo que más estoy valorando son las conversaciones. Posiblemente porque me parecen muy meritorias las estocadas con tan poco espacio de maniobra.

Además, y eso sí que no puedo negarlo, lo que más me está gustando son las personas que estoy empezando a descubrir. Sí, descubro unas a través de otras pero es que hay demasiados como para liarte tú a ver quién te puede interesar y por qué. Quizás ese estatus de seguido por sea suficiente. Es pronto para decirlo; sólo apuntar que ruido hay poco …