Tras la puerta de Freida McFadden

Otra novela del tipo misterio misterioso que no es -o sí- escrita por esta muchacha de la que he leído ya todos los de «La asistenta». Es fiel a su estilo, no puede negarse, le ha funcionado y posiblemente le funcionará unos cuantos libros más porque al final lo que buscas es eso: el engaño. El giro final que lo cambia todo y que como está bien construido, y bien escrito, tampoco le pones pegas. No ha estado mal; es sólo que ya estaba tan condicionado a esperarme el giro que empezaba a leer casi en diagonal porque los pensamientos y las elucubraciones de la protagonista es que me terminaban por cansar. Yo quería ver el giro, el qué se había sacado de la manga para que todo lo que hemos leído y sabemos hasta ahora dejase de tener sentido y fuese otra cosa. Otra cosa que también encaja, ojo, pero que ya no es la misma historia. Igual que las de «La asistenta».

Sin una gota de sangre de Preston y Child

Esta es la vigésima novela de estos dos muchachos dedicada al agente especial Pendergast y que en realidad sirve de excusa para la siguiente, también publicada, y de la que he podido leer la sinopsis.

Pendergast es lo que es. Hace mucho que el personaje se les fue de las manos y es casi un cliché de sí mismo. Fue una versión moderna de Sherlock Holmes, con sus rarezas y su historia familiar, llena de sangre, secretos y mucho dinero, y ahora es casi un esperpento.

Registro emocional, registro de emociones o

mood tracker, como he visto que se muestra por ahí, es una planilla en la que, tras clasificar tus emociones con un color (no vale para mí) o un número vas anotando cómo te has sentido en días o fracciones de días durante un mes. Supongo que habrá otras mediciones pero en mi caso es lo que mi terapeuta me ha pedido. Tres periodos al día durante un mes.

Y me dio una plantilla con los textos en inglés más bien feota. Bueno, no es que importe mucho la belleza del documento pero me ha dado la oportunidad de aumentar mis habilidades con el programa Scribus, que es una pasada para realizar estas tareas, y de paso procastinar un poco. Así que planifiqué mentalmente la composición, recopilé algunos gráficos de Openclipart, y me puse manos a la obra y capa a capa.

El resultado es el que puede verse a continuación en el PDF:

Y también están los archivos que pueden descargarse por si alguien quiere utilizarlos o mirarlos: el archivo PDF y el archivo Scribus original. También las imágenes, por supuesto.